Las autoridades bancarias de Estados Unidos, incluyendo la Reserva Federal, la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) y la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC), han aprobado y propuesto flexibilizar significativamente las normas de capital para los grandes bancos. Esta medida revierte una propuesta anterior que buscaba endurecer los requisitos de capital, lo que representa una importante victoria para la industria de Wall Street, que había presionado contra regulaciones más estrictas.
La reforma tiene como objetivo simplificar las regulaciones, reducir los costos de cumplimiento y liberar crédito, beneficiando particularmente a los bancos con grandes unidades de trading al reducir sustancialmente sus requisitos de capital por riesgo de mercado. Se espera que esta flexibilización de las normas permita a las entidades bancarias disponer de miles de millones de dólares adicionales, lo que podría impulsar la actividad crediticia y la economía en general.