Un equipo de científicos, incluyendo investigadores de Microsoft Station Q Sydney y la Universidad de Sídney, ha logrado un hito histórico en la computación cuántica al «leer» por primera vez la información almacenada en un cúbit de Majorana. Estos cúbits, basados en los esquivos fermiones de Majorana, son especialmente prometedores para los ordenadores cuánticos porque su naturaleza topológica les confiere una robusta protección contra los errores y la decoherencia, lo que los hace significativamente más estables que otros tipos de cúbits.
El principal desafío hasta ahora era cómo interrogar el estado de un cúbit de Majorana sin comprometer su delicada protección topológica. El avance reside en haber desarrollado un método que permite leer su estado sin romper esta protección. Este logro desvela un enigma de larga data y representa un paso crucial que acerca los cúbits de Majorana a la construcción de ordenadores cuánticos tolerantes a fallos y altamente estables, marcando una nueva y prometedora etapa en el desarrollo de la computación cuántica.