Afganistán y Pakistán han sido golpeados por una serie de desastres naturales, principalmente lluvias torrenciales e inundaciones repentinas, a lo que se suma un terremoto en Afganistán. Estas catástrofes han provocado un alto número de víctimas, con al menos 90 muertos y 116 heridos solo en Afganistán, y una cifra combinada que supera los 150 fallecidos entre ambos países.
La devastación es considerable, con miles de viviendas destruidas o dañadas –algunas fuentes indican más de 20.000 hogares afectados– y miles de personas desplazadas. La infraestructura crítica, incluyendo carreteras y puentes, así como las tierras de cultivo y el ganado, han sufrido daños severos, con ciudades enteras en Pakistán quedando anegadas. Las provincias afganas de Farah, Ghor, Baghlan, Badghis, Kandahar, Helmand, Herat y Zabul se encuentran entre las más afectadas, al igual que la región de Baluchistán en Pakistán.