La visita del Papa a España implicará un gasto de varios millones de euros, principalmente en seguridad, logística y la organización de actos oficiales. Las administraciones locales han calculado que, pese al desembolso, el evento generará un retorno económico positivo gracias a la llegada de miles de peregrinos y turistas, que impulsarán la ocupación hotelera, la restauración y el comercio del área anfitriona. Se espera que el impacto directo e indirecto en la economía local supere los costos iniciales, convirtiendo la visita en una oportunidad para dinamizar la actividad económica y promocionar la ciudad a nivel nacional e internacional.