Las noticias revelan un significativo y rápido aumento en los precios de los combustibles (gasolina y gasóleo) en toda España, impulsado principalmente por eventos geopolíticos recientes, como el ataque a Irán y la guerra en curso. Este alza ha llevado los precios a máximos de uno o dos años en algunas regiones, con el coste de llenar un depósito incrementándose hasta en cinco euros en una sola semana.
El sector del transporte, gravemente afectado por el encarecimiento del gasóleo, ha solicitado al Gobierno planes de choque para afrontar la situación. Por su parte, las petroleras han instado a Moncloa a evitar las ayudas directas para controlar los precios, sugiriendo en su lugar medidas como la reducción de impuestos o el apoyo a la transición energética.