Cuatro años después de la invasión, la guerra en Ucrania persiste, causando un enorme sufrimiento sin un final claro a la vista. Expertos como Mikel Ayestaran afirman que el objetivo de Putin va más allá del Dombás, apuntando a una conquista más amplia.
Esta prolongada guerra ha generado «antilecciones», señalando la dificultad de extraer conclusiones sencillas o esperadas del conflicto. Mientras las hostilidades continúan, se sigue de cerca la evolución del enfrentamiento y las negociaciones diplomáticas, que reflejan la complejidad y la falta de una resolución inminente.