En el Día Internacional de la Mujer, miles de personas formaron una «marea morada» a lo largo de las Islas Canarias, participando en multitudinarias manifestaciones para exigir igualdad y resistencia frente a la ofensiva patriarcal y fascista. Bajo lemas como «Resistencia. No vamos a retroceder» y «No hay vuelta atrás en el camino por la igualdad», las movilizaciones tuvieron lugar en diversas islas, incluyendo Gran Canaria y Tenerife, donde se congregaron nutridas concentraciones.
Los eventos, que incluso causaron cierres de tráfico y desvíos de transporte público en Las Palmas de Gran Canaria, enfatizaron la condena a la violencia de género, la defensa de los derechos de las mujeres y el repudio al fascismo y las guerras, reflejando una firme determinación a no retroceder en la lucha por una sociedad más justa y equitativa.