China ha logrado industrializar la producción de fibra de carbono de grado T1000, un material de ultra alto rendimiento comparable a la «Fórmula 1» de las fibras de carbono, que hasta ahora solo Japón y Estados Unidos eran capaces de fabricar. Este avance representa un hito significativo para la industria china, rompiendo un monopolio tecnológico de décadas y reduciendo su dependencia de proveedores extranjeros para componentes cruciales en sectores como el aeroespacial, la defensa y la energía eólica.
La fibra de carbono T1000 se distingue por su excepcional relación resistencia-peso, haciéndola indispensable para aplicaciones que requieren máxima ligereza y durabilidad. El éxito de China en su fabricación marca un paso adelante en su autosuficiencia tecnológica y su capacidad para competir en la fabricación de materiales avanzados, consolidando su posición en la vanguardia de la ingeniería de materiales.