Tras el reciente ataque ocurrido en Bondi Beach, que ha sido descrito por algunas fuentes como antisemita, Australia ha implementado medidas significativas para reforzar la seguridad y prevenir futuros incidentes. El Parlamento australiano ha aprobado nuevas leyes que buscan endurecer la posesión de armas, incluyendo la puesta en marcha de un programa de recompra. Paralelamente, se han legislado normativas más estrictas contra los delitos y el discurso de odio, en una respuesta directa a la tragedia.
Además de estas acciones legislativas, el país ha observado un día nacional de luto por las víctimas del terrorismo en Bondi Beach. Estas medidas subrayan el compromiso de Australia para abordar tanto la disponibilidad de armas como la propagación del odio, con el objetivo de evitar que se repitan tragedias similares.