Los investigadores revisaron las coordenadas que el gobierno de EE. UU. había publicado como el punto exacto donde supuestamente se llevó a cabo el rescate del piloto iraní abatido. Al comparar esas coordenadas con datos de satélite y mapas de la zona, descubrieron que no coinciden con el lugar del accidente ni con la trayectoria que seguiría un rescate típico. En cambio, los puntos corresponden a una zona donde la Marina estadounidense estaba realizando ejercicios militares y a una zona de tránsito de drones de vigilancia, lo que sugiere que la operación anunciada podría haber sido una cubierta para una misión distinta, probablemente vinculada a pruebas o a la recuperación de material sensible.
El hallazgo plantea dudas sobre la veracidad de la versión oficial del rescate y alimenta la sospecha de que EE. UU. utilizó el incidente como pretexto para una acción militar o de inteligencia no revelada. Hasta el momento, no se ha ofrecido una explicación oficial que aclare la discrepancia entre las coordenadas publicadas y la ubicación real del suceso.