Un edificio en el barrio de Sarrià-Sant Gervasi de Barcelona está ocupado por una colonia de murciélagos protegidos, lo que ha generado una situación compleja para los vecinos y las autoridades locales. La presencia de estos murciélagos, que están bajo la protección de la ley, impide a los residentes abandonar sus hogares debido a las heces y orina que producen. La situación se ha vuelto insostenible, ya que los propietarios y los arrendatarios han intentado sin éxito desalojar a los murciélagos de manera segura.
La colonia de murciélagos ha estado presente en el edificio desde hace varios años, y a medida que su número ha aumentado, los problemas para los residentes también han crecido. La conflictiva situación ha llevado a los vecinos a solicitar la intervención de las autoridades para encontrar una solución que permita a los murciélagos coexistir con los humanos sin causar daños a ninguno de los dos.