El papa Francisco ha instado a los inmigrantes a realizar un esfuerzo activo por integrarse en las sociedades de acogida, señalando que el aprendizaje del idioma local es un paso fundamental para garantizar una convivencia plena y el acceso a los derechos ciudadanos. Durante una reciente intervención, el pontífice subrayó que, si bien la acogida es un deber humanitario, la integración exige una responsabilidad recíproca que permita a las personas migrantes formar parte integral de su nueva comunidad.
El líder de la Iglesia católica enfatizó que el conocimiento de la lengua no solo facilita la comunicación, sino que constituye una herramienta clave para romper barreras sociales y fortalecer el respeto mutuo. Con estas declaraciones, el papa busca promover un equilibrio entre la solidaridad hacia quienes llegan y el deber de adaptación que estos tienen para con sus países de destino.