Varias noticias recientes informan sobre la expansión de nuevas variantes de COVID-19, destacando principalmente a JN.1 y, en algunos reportajes, a BA.3.2, también mencionada como «Cigarra». La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado a JN.1 como variante de interés y ha sido detectada en numerosos países, incluyendo Estados Unidos y Vietnam, mientras que BA.3.2 también muestra una propagación global.
Los síntomas asociados a estas variantes son consistentes con los de cepas anteriores, e incluyen fiebre, escalofríos, tos, dolor de garganta, fatiga, dolores musculares y de cabeza, congestión y secreción nasal. También se han reportado náuseas, vómitos o diarrea, siendo la pérdida del gusto y el olfato menos frecuente. A pesar de su rápida propagación, las autoridades sanitarias no han encontrado evidencia de que estas nuevas variantes causen una enfermedad más grave, manteniendo el riesgo global para la salud pública en un nivel bajo, aunque reconocen que su expansión podría generar presión en los sistemas de salud.