Israel ha intensificado una campaña de asesinatos selectivos contra altos cargos iraníes, incluyendo el ministro de Inteligencia y Larijani, con el objetivo de fracturar el poder del régimen y exponer sus brechas de seguridad, con una destacada implicación del Mosad. En respuesta, Irán ha vengado el asesinato de Larijani lanzando una oleada de bombas de racimo contra Tel Aviv. Esta escalada subraya el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo.