La Iglesia celebró la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo el 11 de febrero, enfatizando la importancia de acompañar a los enfermos y la dimensión espiritual de la salud. El cardenal Michael Czerny, participando en las celebraciones, destacó que sin esta dimensión espiritual no hay salud verdaderamente integral, afirmando que «Dios se hace especialmente cercano en la fragilidad humana» y la compasión es fundamental.
En este contexto, el CELAM abogó por una Iglesia que defienda el derecho a la salud como una exigencia de justicia y dignidad, instando a buscar cambios estructurales para asegurar el acceso a la atención médica para todos, especialmente los más vulnerables. Del mismo modo, los obispos de Argentina llamaron a redescubrir la dimensión social de la compasión, aplicando este principio al cuidado de los enfermos y necesitados en un panorama de desafíos sociales y económicos.