Una ola de protestas y manifestaciones contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y las políticas migratorias de la administración Trump ha paralizado diversas regiones de Estados Unidos por segundo día consecutivo, extendiéndose a nivel nacional. Las movilizaciones han incluido concentraciones, cierres de escuelas y comercios como parte de una huelga nacional, y paros estudiantiles planeados en ciudades como Houston.
El movimiento se ha caracterizado por la unión de manifestantes anti-ICE y anti-Trump en puntos como Sonoma, reflejando un amplio rechazo a estas medidas. El impacto de estas políticas y la consecuente actividad de ICE también generan un profundo temor en la comunidad inmigrante, ejemplificado por el caso de una familia mexicana en Mineápolis que ha permanecido encerrada en su hogar por meses debido a la preocupación por la agencia.