Cuba está atravesando su peor crisis energética en décadas, comparable al «Periodo Especial» de los años 90, provocada principalmente por la drástica reducción del suministro de petróleo venezolano, que ha descendido de aproximadamente 100.000 a unos 35.000 barriles diarios. Esta escasez ha agotado las reservas de combustible de la isla, obligando al gobierno a buscar alternativas costosas y logísticamente complejas en mercados distantes, como la reciente adquisición de una carga de combustible en Angola.
La situación tiene un impacto devastador en la vida cotidiana de los cubanos, quienes enfrentan esperas de hasta tres meses para cargar gasolina, largas filas para obtener combustible y graves interrupciones en el transporte público y los servicios esenciales. La crisis se extiende a otros sectores económicos, manifestándose en la falta de dinero en los cajeros automáticos y una escasez generalizada de recursos. Ante la disminución del apoyo venezolano y la ausencia de figuras como Fidel Castro, analistas sugieren que Cuba se encuentra peligrosamente cerca de un colapso económico total.