El examen anual de Formación Sanitaria Especializada (FSE), incluyendo el MIR, se llevó a cabo este sábado con la participación de más de 35.000 aspirantes compitiendo por 12.366 plazas. Aunque el Ministerio de Sanidad publicó las instrucciones oficiales, la jornada estuvo marcada por el caos y la polémica.
Cerca de 800 aspirantes que inicialmente no habían sido admitidos pudieron finalmente realizar la prueba, lo que generó acusaciones de «desastre» e improvisación por parte del Ministerio, afectando al prestigio del examen. Los candidatos, por su parte, se enfrentaron a la prueba tras largas horas de preparación, en medio de la incertidumbre general.